
El centro de santiago es el escenario propicio para observar este comportamiento de la poca conciencia que existe sobre el lugar por el que recorremos. Entonces el hombre se asemeja a un animal que tiene solo un punto de partida y de final, que no se da el tiempo de observar a su alrededor, solo cree tenerlo controlado por que nada de lo que ocurre a su alrededor lo afecta.
Cuando ocurre algo que lo desvía de su camino es un hecho que causa morbo y que sacia sus ganas de ver algo diferente. Pero llama más la atención un hecho violento que cualquier otro, un accidente puede desviar del camino a muchos que solo siguen un solo curso y esto los lleva a la rutina diaria de ser infelices. La sociología diría que aquellos que no hacen esto son desviados, no es negativa la desviación cuando este grupo hace algo bueno en la sociedad, pero esta lo ve con extrañeza. Aun hay gente que no ha perdido la conciencia de lo que acontece en la selva de cemento y va en ayuda de aquellos que lo necesitan, independiente de sus historias, existe gente que necesita una palabra, solo eso, la comida y el café caliente pasan a segundo plano cuando la palabra se pone en acción, por que la palabra llena mas que la comida, ya que alimenta el espíritu y satisface a la persona que es acogida a través de la palabra. Así que me enorgullezco de aquellos desviados que sacrifican el calor de sus camas y hogares y se embarcan en la empresa de dar esperanza y alimento a aquellos que lo necesitan.













